Crecen las inversiones brasileñas
Por el tipo de cambio y el crecimiento, las empresas de ese país aumentan sus proyectos en la Argentina
Un tipo de cambio más competitivo, una economía en fuerte crecimiento y las trabas a las importaciones desde Brasil han llevado a que empresas industriales brasileñas o multinacionales instaladas en el socio mayor del Mercosur estén invirtiendo en la Argentina.
Los ejemplos se multiplican en diversos sectores, incluso en algunos en los que tradicionalmente Brasil era más competitivo: textil, calzado, petróleo, cemento, carnes, siderúrgico, minero, químico y de maquinaria agrícola.
"Una de las tendencias de la inversión extranjera directa en la Argentina muestra el crecimiento de Brasil como origen de esa inversión, en particular desde 2002", destaca Cristiane Fernandes Ferreira, diplomática del sector de promoción comercial de la embajada brasileña en Buenos Aires. El año pasado, Brasil fue el segundo inversor extranjero en la Argentina en términos de fusiones y adquisiciones, y el cuarto en formación de capital.
Así como después de la devaluación del real algunas empresas mudaron fábricas o líneas de producción de la Argentina a Brasil, la apreciación de la moneda brasileña desde el año pasado viene generando problemas allí. Multinacionales automotrices como Volkswagen y General Motors dispusieron en las últimas semanas despidos masivos en Brasil porque el tipo de cambio les dificulta la exportación.
Entre 2002 y el año pasado, las empresas brasileñas invirtieron en la Argentina US$ 5141 millones. Del total de esas compañías radicadas aquí, casi un tercio arribó durante o después de la crisis. Entre este año y 2008 desembolsarán US$ 2047 millones ($ 6345 millones) para producir más.
Algunas de las industrias brasileñas que vienen a la Argentina son aquellas en las que rigen desde 2004 límites al ingreso de productos brasileños, como la textil y la del calzado. La textil Santana anunció en abril pasado que invertirá $ 98 millones en Puerto Tirol, Chaco, para instalar una fábrica de tela de jean.
Coteminas, la empresa del vicepresidente brasileño, José Alencar, le compró en 2003 la planta de La Banda, Santiago del Estero, a la también brasileña Santista, y en febrero último informó que la ampliará con un desembolso de $ 57 millones. Coteminas, que fabrica allí toallas, no descarta otras inversiones ligadas a la producción algodonera local.
Santista, del grupo Camargo Corrêa (también dueño de la cementera Loma Negra), decidió en noviembre pasado invertir $ 500.000 para producir más prendas en sus instalaciones de Famaillá, Tucumán. Pese a la apuesta, la compañía no deja de alertar sobre los riesgos de la inflación: "Nos complica porque hay acuerdos para no subir precios de la indumentaria y eso también llega a nosotros, que proveemos la tela. Los retornos se demoran y eso obliga a replantear las inversiones", advirtió el gerente de Santista Argentina, José Suhami.
En el sector del calzado, Paquetá confirmó en febrero pasado que se radicará en Chivilcoy para producir zapatillas de las marcas Adidas y Diadora. Para ello invertirá $ 20 millones en cuatro años. "Nuestra decisión parte de una estrategia de mercado en la que se combinan la existencia de un mercado en crecimiento con estabilidad económica y las trabas a la importación", declaró Ricardo Salgueiro, presidente de Perchet, la filial local de Paquetá.
En el sector petrolero aparece Petrobras, con participación minoritaria del Estado brasileño. En lo que va del año ha anunciado inversiones por $ 1088 millones para la extracción de petróleo y gas -elevará un 20% su presupuesto para esta actividad-, los servicios relacionados con ella y la fabricación de productos químicos de uso agropecuario.
Petrobras, que compró en 2002 la petrolera Perez Companc, había decidido el año pasado desembolsos por $ 235 millones para las estaciones de servicio, la producción química. petrolera y gasífera y la refinación de crudo. A su vez, la refinadora y distribuidora del noroeste argentino Refinor, cuyo 28,5% pertenece a Petrobras, anunció en octubre último la inversión de $ 1,4 millones en una nueva planta de reciclaje de desperdicios y desechos no metálicos.
Las razones
Loma Negra, que en abril de 2005 pasó de manos de Amalia Lacroze de Fortabat a las de Camargo Corrêa, anunció seis meses después que en el período 2006/2008 destinará $ 310 millones a la ampliación de la producción. El grupo brasileño había pagado US$ 1025 por la tradicional cementera argentina.
En el ámbito de los frigoríficos, Friboi comunicó en agosto pasado la compra de Swift por US$ 200 millones. Poco después, la empresa presidida por Carlos Oliva Funes anunció una inversión de $ 15 millones.
En el sector siderúrgico, Gerdau anunció en mayo de 2005 una inversión de $ 93 millones para construir un nuevo horno en su fábrica del Gran Rosario. Ese mismo mes, la Companhia Nacional Alcalis comenzó su proyecto de producción de carbonato de sodio en San Antonio Oeste, Río Negro, que le demandará un desembolso de $ 1023 millones.
La fabricante de adhesivos Artecola anunció en marzo del año pasado que invertiría $ 15,5 millones para radicarse en el Gran Rosario. Mientras tanto, la productora de maquinaria agrícola Fockink iniciaba el desembolso de $ 1,5 millones en un centro de distribución y una fábrica en la misma ciudad.
"En la llegada de inversiones no sólo influye la apreciación del real", comenta Dante Sica, director de la consultora abeceb.com. "También juegan las trabas para acceder al mercado, la mano de obra capacitada y el ciclo económico del mercado argentino, que puede servir como apalancamiento para exportar a otros mercados" , concluyó. .
Da Folha Online
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